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Antes de estimar el tamaño de un mercado, hay una pregunta que conviene resolver con presición: ¿qué mercado se quiere medir realmente?

La respuesta parece obvia, pero en la práctica no lo es. Muchas empresas empiezan con una definición demasiado amplia pensando en abordar todo el mayor alcance general de un sector, industria o población.

Imaginemos una empresa que vende en línea insumos para hoteles y negocios de hospitalidad. Su catálogo incluye amenidades para habitaciones, blancos, productos de limpieza, accesorios para baño, artículos para cafetería y otros suministros operativos.

La empresa ya tiene un e-commerce B2B (Business to Business, empresa a empresa), recibe pedidos de hoteles independientes y quiere crecer. La pregunta es clara: ¿qué tan grande es la oportunidad de vender más insumos hoteleros por internet?

A primera vista, podría estimar “el mercado hotelero” o “el mercado de insumos para hoteles”. Pero esas definiciones son demasiado amplias. No compra igual un hotel boutique de 20 habitaciones que una cadena regional. No tiene las mismas necesidades un hotel urbano que un resort vacacional.

Por eso, antes de calcular, la empresa necesita definir con precisión qué mercado quiere medir. Una estimación de mercado puede calcularse por valor o por volumen.

Valor

Se refiere al tamaño económico del mercado. Ayuda a entender cuánto dinero puede representar una oportunidad.

Ejemplos de estimación por valor:

Tipo de valor Ejemplo en insumos hoteleros
Ingresos anuales potenciales $12 millones al año en venta de amenidades sustentables.
Ticket promedio mensual $18,000 mensuales por hotel en consumibles operativos.
Rentabilidad estimada Margen bruto de 35% en blancos y amenidades.
Gasto anual por cliente Un hotel boutique gasta $220,000 al año en amenidades.
Valor por segmento Hoteles boutique representan $8 millones; hoteles vacacionales, $20 millones.
Valor por zona Riviera Maya puede representar $15 millones anuales en demanda potencial.

No basta con decir que “el mercado es grande”. Hay que saber si ese mercado es relevante para la empresa.

Volumen

se refiere a la cantidad física u operativa del mercado. Ayuda a entender cuántas unidades, pedidos o clientes pueden existir.

Ejemplos de estimación por volumen:

Tipo de volumen Ejemplo en insumos hoteleros
Unidades vendidas 500,000 botellas de shampoo hotelero al año.
Órdenes mensuales 300 pedidos mensuales de insumos para habitaciones.
Clientes potenciales 450 hoteles boutique dentro del segmento objetivo.
Habitaciones atendibles 18,000 habitaciones con consumo recurrente de amenidades.
Contratos activos 80 contratos de recompra mensual con hoteles independientes.
Frecuencia de compra Cada hotel realiza 1 pedido de amenidades cada 30 o 45 días.
Kits entregados 120,000 kits de baño para huéspedes al año.

Una forma sencilla de explicarlo sería:

La estimación por valor responde: “¿cuánto dinero representa el mercado?”.
La estimación por volumen responde: “¿cuántas unidades, clientes, pedidos o contratos representa el mercado?”.

Para el caso de amenidades hoteleras, podrías estimar que existe un mercado de $12 millones anuales por valor, equivalente a 500,000 unidades vendidas al año por volumen.

Definir el mercado no es nombrar una industria

La industria puede ser “hospitalidad”. La categoría puede ser “insumos hoteleros”. Pero el mercado que conviene estimar debe ser más específico.

Una definición poco útil sería: “venta de insumos para hoteles en México”. Esa frase deja preguntas abiertas: qué insumos, para qué tipo de hoteles, en qué ciudades, bajo qué canal y con qué frecuencia de compra.

Una definición más útil sería: “venta en línea de amenidades y consumibles operativos para hoteles boutique e independientes de 20 a 120 habitaciones en destinos urbanos y turísticos del centro y sureste de México, con entregas recurrentes mensuales”.

Esta segunda definición delimita productos, cliente, tamaño de operación, zona, canal y frecuencia. Quizá el mercado parezca más pequeño, pero será más útil para decidir.

El mercado debe definirse desde la decisión de negocio

Una empresa no estima un mercado por curiosidad. Lo hace porque necesita decidir algo: abrir una categoría, invertir en inventario, ampliar cobertura logística, lanzar campañas digitales o entrar a una nueva región.

Cada decisión necesita una definición distinta. Si quiere lanzar amenidades sustentables, el mercado debe definirse por producto, hotel y tendencia de compra. Si quiere invertir en blancos, debe estimar volumen y frecuencia de reposición. Si quiere expandirse al Caribe mexicano, debe analizar concentración hotelera, tiempos de entrega, costos logísticos y competencia local.

El punto importante es que una estimación de mercado debe servir para tomar decisiones.

Qué producto o servicio se va a analizar

En un e-commerce B2B de hospitalidad, el catálogo suele ser amplio. Ese es precisamente el riesgo: querer estimar todo junto.

No es lo mismo vender shampoo, jabón y crema corporal que vender sábanas, toallas o almohadas. Las amenidades dependen de habitaciones ocupadas y rotación de huéspedes. Los blancos dependen de habitaciones, lavado y desgaste. Los productos de limpieza dependen de áreas comunes, ocupación y protocolos operativos.

Por eso conviene elegir una categoría prioritaria. Por ejemplo: “amenidades biodegradables para habitaciones de hoteles boutique”. Esa precisión permite buscar datos más útiles: habitaciones, ocupación promedio, consumo por huésped, frecuencia de recompra, ticket promedio y margen.

Qué tipo de cliente se quiere atender

En B2B, el cliente no es solamente “el hotel”. Dentro del hotel pueden intervenir compras, gerencia general, ama de llaves, operaciones, administración o dirección corporativa.

No todos los hoteles compran igual. Un hotel boutique puede valorar diseño y experiencia del huésped. Un hotel de negocios puede priorizar reposición constante y cumplimiento en entregas. Una cadena puede exigir contratos, precios negociados, crédito y homologación de productos.

Si todos esos clientes se agrupan en una sola estimación, el análisis pierde claridad. Una forma más útil es separar segmentos:

  • hoteles boutique independientes,
  • hoteles urbanos de negocios,
  • hoteles vacacionales medianos,
  • pequeñas cadenas regionales y
  • operadores de rentas vacacionales.

En qué zona geográfica se competirá

El e-commerce permite vender a distancia, pero los productos físicos siguen dependiendo de logística. Algunos productos pesan, ocupan mucho volumen o requieren entregas frecuentes. Otros tienen márgenes bajos y pueden perder rentabilidad si el costo de envío es alto.

Por eso no basta con decir “vendemos en México”. Hay que definir dónde se puede competir bien. El mercado atendible puede concentrarse en destinos donde la empresa pueda entregar rápido y mantener costos logísticos razonables.

Qué necesidad se busca resolver

El mercado no se define únicamente por el producto. También se define por la necesidad que el cliente quiere resolver.

Una empresa puede vender “amenidades para hotel”, pero eso puede significar varias cosas: reducir costos por habitación ocupada, mejorar la experiencia del huésped, usar productos sustentables, evitar quiebres de inventario o recibir entregas programadas.

• Si el cliente busca precio, competirá contra distribuidores de bajo costo.
• Si busca experiencia del huésped, pesará en diseño, aroma, calidad y presentación.
• Si busca continuidad operativa, la ventaja estará en disponibilidad, inventario y cumplimiento.

Una definición débil sería “venta de amenidades para hoteles”. Una definición más fuerte sería: “venta en línea de amenidades sustentables para hoteles boutique que buscan mejorar la experiencia del huésped y mantener reposición mensual sin procesos de compra complejos”.

En qué periodo se quiere estimar la oportunidad

El periodo cambia por completo el análisis. En hospitalidad, la demanda puede variar por temporada, ocupación, eventos y ciclos de reposición. No es lo mismo estimar consumo mensual de amenidades que reposición anual de blancos.

Ejemplo práctico: amenidades sustentables para hoteles boutique

Supongamos que la empresa quiere lanzar una línea de amenidades sustentables: shampoo, acondicionador, crema, jabón, dispensadores recargables y kits de baño.

Una mala definición sería: “queremos estimar el mercado de amenidades para hoteles”.

Una mejor definición sería: “queremos estimar el mercado anual de amenidades sustentables para hoteles boutique e independientes de 20 a 120 habitaciones en CDMX, Puebla, Mérida, San Miguel de Allende y Riviera Maya, comercializadas mediante e-commerce B2B con recompra mensual o bimestral”.

Con esa definición, la empresa identifica cuántos hoteles cumplen el perfil. Después estima habitaciones promedio, ocupación, consumo por habitación, frecuencia de recompra y ticket promedio. Luego ajusta por hoteles que ya tienen proveedor, hoteles con contrato y hoteles dispuestos a pagar más por una propuesta sustentable.

La oportunidad final no será “todos los hoteles”. Será el grupo que realmente puede comprar esa línea, por ese canal y bajo esas condiciones.

Agenda una cita de diagnóstico para definir el mercado antes de estimarlo

En una cita de diagnóstico podemos revisar la categoría de productos, el tipo de cliente hotelero, la zona geográfica, la necesidad de compra, la recurrencia y la capacidad real para atender la demanda.

Agenda una cita de diagnóstico y trabajemos una primera definición del mercado para que la estimación parta de una oportunidad clara, medible y útil para tomar decisiones comerciales.

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